Publicado en Tendencias Científicas
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Por Eduardo Martínez, 12/01/2004
Según algunos investigadores la máquina
del tiempo es cuestión de dinero y no presenta problemas a nivel de la física
teórica.
Aunque físicamente es posible viajar en
el tiempo, las complicaciones tecnológicas y filosóficas continúan siendo
insuperables.
El cumpleaños de Stephen Hawking ha propiciado
un encuentro de afamados físicos para hablar de este desafío científico, que
sigue suscitando controversia: mientras Paul Davies asegura que la máquina
del tiempo es cuestión de dinero y no de física, Hawking descarta la posibilidad
de viajar al pasado en su conocida "Conjetura sobre la protección cronológica",
formulada en 1991. El debate revela el propósito de unos de construir la máquina
del tiempo, al mismo tiempo que desvela la imposibilidad material de viajar
a la segunda guerra mundial y el empeño de todos en descubrir la estructura
causal del espacio tiempo.
Stephen Hawking, el famoso físico minusválido
cuyo libro, Historia del Tiempo, puso la cosmología al alcance del gran público,
cumplió 60 años el año pasado. Algunos científicos aprovecharon la oportunidad
para reunirse en la Universidad de Cambridge con la finalidad de hablar del
fastidioso tema del viaje en el tiempo.
"La mayoría de los físicos ven el
viaje en el tiempo como algo problemático, cuando no manifiestamente imposible",
señala el profesor Matt Visser, experto en relatividad de Nueva Zelanda, refiriéndose
a la paradoja según la cual un viajero del tiempo mata a su abuela cuando
está durmiendo en la cuna.
Sin embargo, Visser reconoce que no hay
ninguna prueba matemática que excluya la posibilidad de que un viajero en
el tiempo cambie su pasado. ¿Puede estar protegida la cronología?, se pregunta.
"A pesar del trabajo de una década, no sabemos nada con certeza al respecto."
Es fácil escribir del viaje en el tiempo
como lo hace la ciencia ficción. Pero la existencia de al menos un modelo
detallado de máquina para viajar en el tiempo ha llevado a físicos como Hawking
a elaborar una conjetura sobre la protección cronológica que descarta la posibilidad
de un viaje al pasado.
De la misma forma que las leyes de causa
y efecto se confunden en la paradoja de la abuela muerta en la cuna por su
nieto, hay cosas en el Universo que aún no comprendemos.
Velocidad, gravedad y tiempo
Sin embargo, el viaje en el tiempo hacia
el futuro, por pasos, es ya algo corriente. Las teorías especial y general
de la Relatividad de Einstein, escritas en 1905 y 1916 respectivamente, mostraron
que muy altas velocidades o una intensificación de la gravedad, pueden curvar
el tiempo de la misma forma que lo haría una pelota sobre una lámina de goma.
Cuanta más elevada es la velocidad o más intensa la gravedad, mayor es la
curvatura del tiempo, más conocida como dilatación.
Los satélites orbitales, por ejemplo,
recorren cinco kilómetros por segundo, lo que supone que sus relojes marcan
el tiempo más despacio que los relojes que están sobre la Tierra, aumentando
la diferencia horaria entre la Tierra y los satélites cuanto más tiempo pasa.
"Estos relojes sufren la dilatación
del tiempo porque se mueven por el espacio y están en un punto diferente en
la gravedad", explica el Doctor Hugo Luckock, decano de la Facultad de
Matemáticas de la Universidad de Sydney. "Cuando los técnicos diseñan
estos satélites, tienen en cuenta la dilatación de tiempo para evitar resultados
incorrectos en las observaciones", añade.
El viaje en el tiempo, tal como se muestra
en las películas, es una versión extrema de esto. En la película La Máquina
del Tiempo, el protagonista viaja años hacia el futuro en sólo unos minutos
y ve cómo avanzan rápidamente los relojes del mundo exterior. Pero si los
observadores del mundo exterior pudiesen ver el reloj de la máquina del tiempo,
verían que se mueve muy despacio. Los relojes de la máquina y del mundo exterior
están separados por décadas de tiempo.
Cuestión de dinero, no de física
"La teoría permite viajar al futuro
desde el punto de vista de la Relatividad", dice Paul Davies, autor de
numerosos libros de divulgación científica y profesor de la Universidad Macquarie.
"Es algo que depende del dinero y no de la física", añade.
Por eso los físico-teóricos están empeñados
en desenredar los misterios que representa el viaje al pasado, más que en
explicar el viaje el futuro. Aunque es concebible según las teorías de Einstein,
el viaje al pasado es muy discutible, ya que mientras que los viajes al futuro
requieren sólo de una aceleración de la velocidad, los viajes al pasado implican
proezas exóticas y dudosas de ingeniería.
Paul Davies escribió en 2001 el libro
Cómo construir una máquina del tiempo en el que perfiló un modelo de viaje
al pasado a partir de una variante de los agujeros negros llamada agujeros
de gusano. Los agujeros negros se forman gracias a las estrellas grandes que
se han extinguido y condensado.
La fabricación de una máquina para viajar
en el tiempo necesita de dos agujeros negros unidos entre sí a través de un
agujero de gusano, que de esta forma sería, literalmente, una puerta al pasado.
El físico norteamericano Kip Thorne fue
el primero que a mediados de los años ochenta reflexionó en cómo podría fabricarse
una máquina del tiempo, y Davies explicó más tarde cómo la tecnología del
siglo XXI facilitaría este cometido.
Tres pasos para llegar al pasado
En primer lugar, un minúsculo agujero
de gusano sería creado en un acelerador de partículas, una estructura parecida
a la que posee el CERN de Suiza o al Laboratorio Brookhaven de Nueva York.
En segundo lugar, este minúsculo agujero
de gusano podría ser hinchado y conservado en este estado a través de la todavía
no desarrollada materia exótica, como la antigravedad.
En tercer lugar, una boca del agujero
de gusano se haría girar en un acelerador de partículas hasta aproximarse
a la velocidad de la luz durante una década. De esta forma, se establecería
una diferencia de dilatación del tiempo entre las dos aperturas del agujero
de gusano. Al juntar las dos aperturas del agujero de gusano, tendríamos una
máquina para viajar al pasado.
Este modelo tiene ciertas limitaciones:
el primero en viajar al pasado llegaría antes de que el agujero de gusano
y su puerta de salida hubiera sido construida. Esto impide que se puedan hacer
viajes, por ejemplo, a la segunda guerra mundial y explica por qué no hay
entre nosotros turistas del futuro.
Además, la máquina propuesta por Davies
requiere una ingeniería espectacular y plantea problemas filosóficos. "Mi
dinero estaría en un proyecto que probablemente nunca podría ser construido
Nunca podría estar seguro ni creo que nadie tampoco pueda estarlo", dice
Luckock.
Físicamente posible, pero...
"Nadie puede decir que según la física
no es posible", señala el doctor Leo Brewin, decano de la Facultad de
Matemáticas de la Universidad Monash. "Pero el proyecto es problemático
en el sentido de la escala, ya que la energía necesaria para construir agujeros
de gusano es enorme y es difícil imaginar cómo podrían conseguirse",
añade.
El profesor Ray Volkas, investigador de
la teoría de partículas en la Universidad de Melbourne, dijo que los desafíos
de la ingeniería para construir agujeros de gusano son considerables: "la
Relatividad de Einstein permite esta posibilidad sobre los agujeros de gusano,
pero hay que pensar más en esto, ya que todavía hay que descubrir si realmente
es posible".
Pero aunque los obstáculos de ingeniería
sean enormes, al lado de los problemas filosóficos resultan pequeños. Incluso
si sólo hablamos de enviar señales al pasado, los problemas son similares.
Supongamos que la máquina del tiempo está
conectada a un explosivo situado a su lado y que es capaz de destruirla si
la señal correspondiente es activada. Supongamos que la señal se activa a
las 3 AM, para que la máquina del tiempo sea destruida una hora antes, a las
2 AM. Si el dispositivo explota y la máquina se destruye a las 2 AM, ¿cómo
se podría haber enviado la señal una hora después de la explosión? Los resultados
serían absurdos.
Hasta la teoría de la Relatividad, que
ha permanecido infalible durante 80 años, ha considerado la posibilidad de
los viajes al pasado. Ninguna prueba ha podido excluirlos, aunque científicos
de campos experimentales, como las supercuerdas o la gravedad cuántica, han
encontrado algo.
Stephen Hawking ha elaborado la Conjetura
de la protección cronológica que básicamente dice que estas cosas no pueden
pasar porque no sabemos darles sentido, dice Brewin. La física dice que con
ecuaciones matemáticas estas cosas pueden ocurrir, pero los humanos rechazamos
estas posibilidades porque son absurdas.
Universos paralelos
La explicación más popular de estas paradojas
es la de los universos paralelos. Esta interpretación sostiene que el Universo,
tal como sugiere Gwyneth Paltrow en la película Sliding Doors, integra a miríadas
de universos alternativos, lo que permite en teoría viajar al pasado y matar
a la abuela en su cuna sin que surja ninguna paradoja.
En el mismo momento en que un viajero
llega al pasado, el Universo se separa en muchos universos: en el que conocemos
a la abuela en vida y en otros en los que ella puede sencillamente estar o
no estar.
El viajero del tiempo, por el mero hecho
de viajar a través del tiempo, está condenado a entrar en alguno de los universos
paralelos y es incapaz siempre de reintegrarse al Universo del que partió
por primera vez en la máquina del tiempo.
Conjetura de protección cronológica
No todo el mundo comparte la teoría de
los universos paralelos, incluyendo Brewin: "parece complicado aceptar
que cada vez que usted y yo tomamos una decisión, el Universo se divide en
algo diferente para que cada cosa mantenga su consistencia... Me resulta incómodo."
"Prefiero quedarme con la alternativa
de que en cualquier viaje en el tiempo, independientemente de los cambios
que se hagan, no tendrán una consecuencia en el pasado". En otras palabras,
el viaje en el tiempo es válido mientras no genere una paradoja.
De cualquier forma que se mire, el viaje
al pasado es intrínsecamente insatisfactorio. Pero mientras la Conjetura sobre
la protección cronológica llega a ser la tabla de salvación de los historiadores,
los viajes en el tiempo seguirán despertando el interés de los físico teóricos.
"No es serio porque algunos de nosotros
pensamos que vamos a construir una máquina para viajar en el tiempo",
dice Davies. "Es serio porque para nosotros es importante descubrir la
estructura causal del espacio tiempo".