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¿Piensas
en tus genes? Piensa otra vez |
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"Mi idea de un mundo mejor ordenado es la de aquel en el que los descubrimientos médicos estuvieran libres de patentes y donde no se especulara con la vida o la muerte." Indira Ghandi Las decisiones sobre cómo y dónde se utilizará nuestra información genética descansa en las manos de aquellos que esperan aprovecharse de una o dos mutaciones. En el último año, las diez mayores compañías farmacológicas recaudaron 179 billones de dólares, de los cuales 121 billones fueron beneficios. Y ahora, las compañías farmacológicas están negociando para arrebatarnos nuestro ADN desde el reino de la propiedad privada y trasladarlo a las bases de datos de su propiedad. La pérdida de hegemonía sobre nuestro propio ADN es tal vez la nueva dirección menos visible y más insidiosa de la revolución genética. De hecho, a las compañías farmacéuticas y las compañías asociadas de información biotecnológica nada les gustaría más que el público siguiera cayendo en discusiones sobre la clonación y sus implicaciones mientras cláusulas legislativas reclaman el material genético como propiedad privada haciéndolo desaparecer de los registros. Después de todo, los medicamentos personalizados basados en la biotecnología ofrecen un seductor abanico de posibilidades y parecen mansas en comparación con las visiones de la reproducción por clonación. Y, mientras nosotros jugamos a crear políticas para refrenar la clonación humana, las compañías farmacéuticas y las de seguros están elaborando una legislación para proteger sus intereses: tu ADN. ¿Quién se beneficia en realidad? El votante medio no ha oído hablar de la Pharmaceutical Manufacturers and Researchers of America (PhRMA). Esta asociación incluye a todas las principales productoras de medicamentos. Tiene un consejero por cada dos miembros del Congreso. Antes de caer en el error de considerar a esta industria como insignificante, recordar que esos beneficios farmacéuticos han crecido en un 36 por ciento en los dos últimos años, haciendo de ella la industria más provechosa de los Estados Unidos. Este grupo promociona de forma ostentosa la patente e investigación de fármacos basados en el ADN. Pero entre bastidores, aboga silenciosamente por eliminar hasta el último vestigio de legislación que asocian los derechos de propiedad individual con nuestro ADN. Sabiendo que la incautación del oro biotecnológico sigue atascada con complejidades reguladoras y peligros potenciales, la PhRMA, con el tiempo, ha estado trabajando para asistir a los legisladores del estado con lenguaje para los nuevos proyectos de ley de "privacidad genética". Peligro legislativo Tomemos por caso un proyecto de ley presentado ante el Oregon Senate Judiciary Committes encabezado por el senador republicano John Minnis. El SB114 está considerado por la PhRMA y otras organizaciones investigadoras como un proyecto crítico para proteger el futuro de la comercialización farmacéutica basada en genes. Este proyecto impone sanciones civiles y criminales para las violaciones de la "privacidad genética", establece procedimientos para la investigación y crea un comité consultivo de privacidad genética. Tan loables como esos objetivos puedan ser, el proyecto de ley de Oregón enmendaría un proyecto anterior sobre privacidad genética, eliminando todo, eficazmente, de las áreas en las cuales se hubiera declarado ADN y material genético personal por ser propiedad individual. Oregón es uno de un puñado de estados con proyectos de ley que conservan la idea de que la información genética y las muestras de ADN son propiedad del individuo. Cuando hablé con Scott Manchester de la Oregon´s Office for Health Plan Policy and Research, el cual tuvo un papel clave en el desarrollo del nuevo proyecto de ley, dijo que la renuncia a los derechos de propiedad fueron la consecuencia de una "comunidad investigadora inquieta". Manchester mencionó específicamente a la PhRMA como consejera para la supresión de los derechos de propiedad ya que eso haría más difícil la comercialización y explotación de los productos farmacéuticos derivados de la biotecnología. Robert Koler, un investigador retirado de la Oregon Health Sciences University, también ha sido involucrado en el soporte al SB114. Él confirmó que la PhRMA había estado pagando por los esfuerzos de los consejeros para eliminar la cláusula de la propiedad privada. Ellos la consideraban no tanto un impedimento para la investigación como un obstáculo para la comercialización del futuro bombazo de los medicamentos basados en la biotecnología. Koler mencionó que a los ojos de las compañías farmacéuticas tener una cláusula de propiedad privada en los registros de Oregón es como tener un derecho de retención en tu casa. Las compañías farmacéuticas pueden, en realidad, tener que compartir beneficios si se utiliza material genético valioso como base para un producto farmacéutico. Si proyectos como el SB114 tienen éxito, pueden obligarnos a hacer el pacto de Fausto. Ellos podrían acelerar la comercialización de productos procedentes de los descubrimientos en bioingeniería si a cambio nosotros cediéramos los derechos de las raíces de nuestra propia individualidad. Las verdaderas bases de nuestra unicidad y complejidad no nos pertenecerán mucho tiempo, sino que se convertirán en materia prima que podrá ser extraída y explotada para el provecho corporativo. Si vamos a empezar a comercializar nuestro material genético vivo ¿no deberíamos tener todos parte del pastel? Britt
Bailey trabaja en el Center for Ethics and Toxics y es co-autor
de "Against the Grain: Biotechnology and the Corporate Takeover of
Your Food" (Common Courage Press, 1998). |