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EE.UU.:
La cultura de los soplones |
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El Himno Nacional de los Estados Unidos describe al país como la tierra de los hombres libres y la casa de los valientes. Pero la Unión Americana tiene la población carcelaria más grande del planeta y los valientes ciudadanos tienen temor de expresar sus opiniones, por miedo a ser escuchados por alguno de los tantos aparatos de espionaje del Estado. Una encuesta del Wall Street Journal y la cadena NBC demostraron que por encima de la sobrepoblación, las tensiones raciales y el calentamiento atmosférico, los norteamericanos están sumamente preocupados por su privacidad. Además hay un marcado aumento en la contratación de guardaespaldas y en la compra de trituradoras de papel. ¿Cómo explicar este fenómeno? La publicación de libros sobre el tema se multiplica. "El Fin de la Privacidad" de Reg Whitaker, "El Indeseable Acecho" de Jeffrey Rosen y "Nación de Archivos," de Simson Garfunkel entre otros, contribuyen a una mejor comprensión. Vivimos quizá en la sociedad más sofisticada y avanzada que se haya inventado. Somos vigilados constantemente no solo por agencias de gobierno sino por otros grupos privados no lucrativos. Toda esa infraestructura es compartida entre ellos y en muchos casos enviada a las agencias policiales, lo que puede tener un impacto directo en nuestra vidas, aunque seamos unos ciudadanos modelo que obedecemos todas las leyes, dice Jim Redden, periodista investigador y autor del libro, "La Cultura de los Soplones: como los ciudadanos son convertidos en los ojos y los oídos del Estado." En el sector privado, anota Redden, al menos el 70% de empleadores mayores, monitorean el correo electrónico y el uso del internet de sus empleados, mantienen cámaras de video ocultas y vigilan el movimiento de los obreros en los centros de trabajo. Los sindicatos no dedican tiempo a la protección de sus miembros de esto, y a pesar de que la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) hace muy buen trabajo investigándolo, han fracasado en persuadir a los patrones para que cesen de hacerlo y a los congresistas para que legislen leyes para prevenirlo. El espionaje de los patrones y las agencias de gobierno a veces coinciden, pero eso no debe sorprender a nadie, subraya Redden, pues ha sido así desde los tiempos en que los empleadores luchaban contra los primeros organizadores sindicales. Convencían a los policías para que se pusieran de su parte, fueran a romper las huelgas, arresten a los organizadores, los echen fuera del pueblo y hasta los maten. De igual manera, no es de sorprenderse que hoy día existan compañías que se especializan en mantener los centros de trabajo "libres de sindicatos" y haciendo alianzas con agencias del gobierno. El espionaje y las acciones encubiertas en ese sentido son la dinámica inherente de una sociedad capitalista, agrega. El reportero del periódico Portland Tribune se apresura a explicar que el espionaje de los ciudadanos se extiende a la arena política, recordando que en los primeros días del sindicalismo, los organizadores eran comunistas, socialistas y anarquistas y que ello era perfectamente legal. Pero que el movimiento de la prohibición cambio todo eso, se aprobaron leyes para decirle a la gente donde vivir, lo que podían beber, fumar, contra la lectura de pornografía y el consumo de algunas drogas. Redden apunta que se necesita el espionaje para averiguar quien se está divirtiendo en formas que el gobierno considera inapropiadas. Otro motivo para espiar es la seguridad nacional e internacional, el blanco puede ser un grupo, un movimiento, o aquellos que están asociados con una filosofía que el gobierno percibe como una amenaza. Antes
espiaban a las milicias, ahora es el movimiento anti-globalización Echelon
y carnívoro: dos sistemas de espionaje moderno Redden describe "echelon" como el símbolo de un masivo e invasivo espionaje del gobierno. Es global e incluye satélites, flotas de aviones militares, submarinos y otros, que ni siquiera conocemos, que son capaces de recolectar virtualmente todas las transmisiones electrónicas que viajan por el mundo en cualquier momento. Teléfonos celulares, faxes, mensajes de correo electrónico, transmisiones de radio de onda corta y otros. Por muchos años el gobierno negó la existencia de "echelon" y hasta de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés), pero en la última década, la revista Covert Action Quarterly de Washington, D.C. y algunas publicaciones de Europa lo hicieron público. El sistema de "echelon" creó un gran escándalo en Europa cuando se reveló que los Estados Unidos estaban espiando a las corporaciones europeas y pasándole la información a sus competidores estadounidenses, subraya el periodista. En las últimas semanas, la cadena noticiosa CBS reportó que la NSA les había invitado a visitar sus instalaciones para filmar parte de su equipo. "Yo creo que la NSA dirá que ha hecho uso de 'echelon' con el fin de vigilar narcotraficantes y terroristas para con ello conseguir apoyo popular para sus operaciones", comento Redden. La
red de soplones en las zonas urbanas El FBI reclutó en las ciudades del país a miles de informantes para que espiaran, no a grupos específicos como los Panteras Negras, sino para que proveyeran información sobre la atmósfera reinante en las zonas urbanas. Barberos y otros eran pagados para informar al gobierno sobre lo que la gente estaba pensando. Esto fue un intento de espiar a toda una población, no con base a su membresía en alguna organización o lo que estaban haciendo, sino porque eran negros y vivían en las zonas urbanas, agrega. El periodista investigador aclara que, oficialmente, esos programas fueron descontinuados pero que la guerra contra las drogas y los severos castigos contra los consumidores del crack (la mayoría negros) indican las mismas tendencias. El
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