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El ser humano biónico ya está aquí
por Oscar Vilarroya

El Periódico de Barcelona (30 de enero de 2000)

    

Laboratorios de todo el mundo están investigando la tecnología necesaria para sustituir casi cualquier parte del cuerpo (desde huesos a riñones, pasando por pulmones, músculos, nervios, vasos sanguíneos o pile) por sistemas artificiales.

La biónica, la subdisciplina de la ingeniería médica dedicada a desarrollar la tecnología 15 necesaria para sustituir cualquier órgano del cuerpo humano, está experimentando un enorme progreso en los últimos tiempos. En concreto, se ha dedicado a crear artificialmente órganos de los sentidos, huesos, músculos, nervios, vasos sanguíneos, piel y ya ha conseguido numerosos éxitos en pacientes con ceguera, sordera, parálisis total y enfermedades degenerativas.

Tan importante es el desarrollo tecnológico en este campo que se ha creado en Salt Lake City, EEUU, un Valle Biónico, imitando al Syllicón Valley que se creó en Califomia al inicio de la industria de los ordenadores. A este valle se han trasladado numerosas empresas dedicadas a la biotecnología con el objetivo de unir sus esfuerzos para crear la primera gran industria de desarrollo artificial de partes del organismo humano.

El campo de la biónica en el que se ha gastado más dinero es el de la visión, ya que es el que más beneficios puede aportar tanto a los pacientes con ceguera, como para desarrollar tecnología que sirva para la inteligencia artificial.


Vista, oído y olfato

Entre los más recientes avances se cuenta un prototipo de visión artificial que ha desarrollado el Instituto Dobelle de Estados Unidos durante más de 20 años y que acaba de presentar. Este prototipo ha devuelto entre el 5% y el 10% por ciento de visión a un ciego. El sistema funciona estimulando directamente la parte del cerebro que normalmente procesa la información visual en personas videntes, enviando señales que se interpretan como grupos de puntos o fosfenos, cuya diversa configuración permite al invidente diferenciar entre zonas de luz y oscuridad.

El aparato de Dobelle está compuesto de tres partes. La primera registra información del entorno en una minicámara de video y un emisor de ultrasonidos que están incorporados en unas gafas. La información recogida se envía a un ordenador que interpreta las zonas de luz y oscuridad, información que transfiere a un segundo ordenador que está implantado en el cerebro del paciente y que transmite señales a la superficie cerebral. La visión producida es muy focalizada, pero puede ser interpretada por el invidente para reconocer los obstáculos del entorno.

Otro de los campos en los que se ha desarrollado una tecnología floreciente es de los implantes cocleares, es decir, el de los artefactos que sustituyen la parte del oído que normalmente está dañada en los sordos de nacimiento. Los implantes que más éxito han tenido hasta ahora funcionan transformando el sonido, mediante un ordenador, en señales eléctricas que se envían directamente al nervio auditivo. Hasta el momento, los implantes con más éxito han conseguido devolver la audición general a varios sordos, aunque todavía quedan dificultades para conseguir la audición de la voz humana en toda su variedad y riqueza.

Finalmente, investigadores japoneses han conseguido crear la primera nariz artificial. El artefacto consiste en una colección de 19 fibras ópticas recubiertas con un compuesto fluorescente. Cada fibra se estimula y brilla con un color particular para un tipo de molécula odorífera específica. De esta manera, y con la combinación de todas las fibras, un ordenador puede identificar miles de olores diferentes.

 

El cerebro

Vencer la paraplejia con el pensamiento

Otro campo en el que la biónica está aportando numerosos avances es el de la tecnología que permite conectar la actividad del cerebro con partes del cuerpo o con artefactos fuera del cuerpo, lo que puede convertir a un parapléjico total en un individuo completamente normal.

Johnny Ray, de 55 años, está completamente paralizado por una hemiplejia, no puede hablar y depende totalmente de un ventilador automático. Sin embargo, puede controlar desde 1998 un ordenador mediante su pensamiento, gracias a un implante electrónico insertado en el cerebro al que se han conectado las neurona. Ray está completamente consciente, oye y ve perfectamente y, gracias a la tecnología informática, puede dirigir el cursor del PC hacia cualquier parte de la pantalla y construir frases.

Según Roy Bakay, de la Universidad de Emory, en Georgia, responsable del implante, la clave es enseñar al paciente a controlar la intensidad y configuración de los impulsos eléctricos producidos por el cerebro, lo que requiere apenas unas semanas de entrenamiento. Ahora Ray puede enviar y recibir correos electrónicos, y espera que pronto empiecen los experimentos que le permitan utilizar las señales eléctricas para mover sus extremidades.

 

 
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